22/12/2010

¿Y tú, quién eres?

– Pin kanki? (¿Quién eres?) – preguntó el Anciano con una expresión en su rostro de desconcierto. El joven, más desconcertado aún de que el Anciano no lo reconozca, contestó: – Soy Raúl, Abuelo, ¿no lo recuerda? –

El Anciano hizo un pequeño movimiento con la cabeza como de negación, y una mueca que me pareció un esbozo de sonrisa.

– Pin kanki? (¿quién eres?) – volvió a preguntar el Anciano, remarcando aún más sus palabras, pero esta vez dirigiéndose a María que estaba sentada al lado de Raúl.

– Soy Licenciada en antropología – contestó muy segura – vengo de... No pudo continuar, pues el Anciano apartó la vista de ella y la dirigió a mí, y esta vez, su expresión fue seria, sin muecas, y con mirada firme y sostenida me preguntó:

– Pin kanki? (¿quién eres?) – Intuía que su pregunta encerraba algo, pero ¿qué? Dudé en lo qué contestar. Mi mente intentaba encontrar una contesta. Por fin, dejé de lado mi mente y tan sólo dije: – Soy una parte más de este Pacha…

El Anciano bajó su mirada, como reflexionando… uno, dos, tres segundos… (Mientras, yo tragaba saliva esperando expectante su aprobación). Volvió a mirarme con sus ojos grises y misteriosos, y dijo:
– Arí, icha… mayqen? (sí, pero… ¿cuál parte?) – No supe qué contestar.

Esta vez, yo bajé la mirada, avergonzado. Comencé a comprender hacia dónde apuntaba con su pregunta, pero antes de que pudiera decir algo, volví a oír su pregunta:

– Pin kanki? (¿Quién eres?) – esta vez dirigiéndose a quien estaba a mi lado.

– No sé… – contestó ella, con lágrimas en sus ojos – no sé quién soy…

Y el Anciano, con voz tierna y actitud compasiva, sentenció:

– Chaymi ancha ullpuq kutichinan qowarkankichis (Es la respuesta más honesta que pudieron haberme dado)...

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