21/02/2012

Sobre las protestas del Lluis Vives. Una carta a nuestrxs compas

Sobre las protestas del Lluis Vives. Una carta a nuestrxs compas

El viernes, 17 de febrero del 2012, y por tercer día consecutivo, nos volvimos a ver en las calles, en la puerta de un Instituto, mostrando solidaridad con los detenidos, y luchando contra las medidas del Gobierno tanto Central como de la Generalitat que siguen ahogándonos y que están provocando un clima de tensión en Valencia.

El viernes nos volvimos a ver las caras, disfrutamos creando espacios propios en la calle, y aguantamos entre todas el embiste de la policía. Nos dirán que no todas éramos estudiantes del Lluís Vives, y es cierto; algunas éramos estudiantes de otros centros, algunas explotadas a tiempo parcial en el trabajo, pero todas y cada una de nosotras, nos vimos sorprendidas por la lección de dignidad de los y las chavalas del instituto, autoorganizándose y luchando con sus propios medios. Y es que la lucha no solo debe ser por la calefacción en las aulas, o porque reparen una grieta. La lucha debe ser por nuestra dignidad, por recuperar nuestra vida y construir nuestro futuro.

Nos dirán que teníamos que haber acotado la protesta a los límites y reglas que nos imponen, pero los desbordamos. Conseguimos hacernos valer en la calle, demostrando que es nuestra, conseguimos burlar el cerco policial en varias ocasiones, estrechamos lazos de solidaridad cuidando las unas de las otras, y eso no nos lo puede quitar nadie.

Nadie puede decirnos como tenemos que protestar, nadie puede intentar desalentar nuestra rabia al saber que nuestras compañeras detenidas habían recibido muchas hostias, no necesitamos líderes que dirijan nuestras acciones o que nos llamen a la calma cuando nosotros lo que queremos es todo lo contrario.

No queremos que nadie nos represente, que nadie tome la palabra por nosotros ante los medios ni ante la policía. Los partidos políticos y sindicatos se llenan la boca diciendo que estuvieron apoyando activamente las protestas con el fin de sacar votos.

Pueden intentar separarnos entre manifestantes pacíficos y radicales, pueden intentar hablar por nosotras anteponiendo sus siglas a la lucha, pueden decirnos que teníamos que habernos quedado quietos, o obedecer a los profesores que impedían a sus alumnos salir a las calles, puede que quieran volver a encauzar esto; pero debemos seguir por el camino que hemos empezado. No hay nada más horizontal que hacer una protesta incontrolable, no hay nada más digno que seguir peleando y ese es el camino que debemos seguir. Estos días hemos empezando a hablar por nosotras mismas y entre nosotras, superando el miedo que día a día nos intentan imponer, que los que día a días más palos recibimos también sabemos devolverlos. Que no intenten ponerles puertas al campo porque no podrán.

En cada cada calle, en cada barrio, en cada ciudad que se encienda la llama.

Recuperemos el control de nuestras vidas, respondamos a la explotación

Autoorganización y lucha

Por la extensión de la revuelta!

http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/8493-sobre-las-protestas-en-el-lluis-vives-carta-a-nuestrxs-compas.html

31/01/2012

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27/11/2011

Las ilusiones perdidas

Artículo de Concha Caballero, publicado en el país digital el 02/10/2010.

http://www.elpais.com/articulo/andalucia/ilusiones/perdidas/elpepiespand/20101002elpand_4/Tes


No se van en trenes con maletas de cartón pero llevan sus bienes más preciados: un portátil, un móvil de última generación regalado por un familiar o conseguido a base de una lucha de puntos sin cuartel. Suelen tomar un vuelo de bajo coste, cazado pacientemente en las redes de Internet. Se van a hacer un máster, o han logrado una mal llamada beca Erasmus que costará a la familia la mitad de sus ahorros. Otras veces van a hacer de au-pair, de auxiliar de conversación, o a cualquier trabajo temporal. La familia va a despedirlos a la puerta de embarque y mientras se alejan disimularán unos su pena y otros su incipiente desamparo. "Es por poco tiempo -se dicen-. Dominarán el idioma, conocerán mundo... Regresarán en pocos meses".

Hasta hace poco era un privilegio de los nuevos tiempos que les permitía gozar de una libertad sin límites, de un mundo sin fronteras, de una capacidad casi infinita de aprendizaje... Hasta que llegó la crisis y la maleta pareció distinta, la espera en la fila de embarque más embarazosa, la despedida más triste y el fantasma de la ausencia definitiva más cercano.

No. No llevan maletas de cartón, ni hay aglomeraciones en el andén de la despedida. No se marchan en grupo, sino uno a uno. Aparentemente nada les obliga. Ha sido una cadena invisible de acontecimientos. Estuvieron allí hace unos años, o tienen una amiga que les ha informado de que puede encontrar algún trabajo con facilidad. No pagarán mucho, eso es seguro, pero podrán ganarse la vida con cierta facilidad... A fin de cuentas aquí no hay nada.

Y se marchan poco a poco, sin alboroto alguno. Un goteo incesante de savia nueva que sale sin ruido de nuestro país, desmintiendo la vieja quimera de que la historia es un caudal continuo de mejoras.

No hay estadísticas oficiales sobre ellos. Nadie sabe cuántos son ni adonde se dirigen. No se agrupan bajo el nombre oficial de emigrantes. Son, más bien, una microhistoria que se cuenta entre amigos y familiares. "Mi hija está en Berlín", "se ha marchado a Montpellier", "se fue a Dubai" son frases que escuchamos sin reparar en el significado exacto que comportan. Escapan a las estadísticas de la emigración porque suelen tener un nivel alto de estudios y no se corresponden con el perfil típico de lo que pensamos que es un emigrante. Quizá en las cuentas oficiales figuren como residentes en el extranjero, pero deberían aparecer como nuevos exiliados producto de la ceguera de nuestro país.

En los tiempos de crisis que detallan cada euro gastado nadie computa los centenares de miles de euros empleados en su formación y regalados a empresarios de más allá de nuestras fronteras con una torpeza sin límites, con una ignorancia sin parangón. Menos aún se cuantifican el esfuerzo de sus familias, las ilusiones perdidas y sus sueños rotos en mil pedazos.

No llevan maletas de cartón, pero componen un nuevo éxodo que azota especialmente a Andalucía, que dispersa a nuestros jóvenes por toda Europa y gran parte del mundo, que nos priva de su saber, de su aportación y de su compañía. Pero, aparentemente nadie se escandaliza por esta fuga de cerebros, lenta pero inexorable, que nos privará de muchos de nuestros mejores talentos. Nadie protesta por esta nueva oleada de exiliados que son una acusación silenciosa del fracaso y de engaño. Se van en silencio por el túnel de embarque en el que les alcanzará la melancolía por la pérdida temprana de su tierra.

No son, como dicen, una generación perdida para ellos mismos. No son los socorridos ni-nis que sirven para culpar a la juventud de su falta de empleo. Son una generación perdida para nuestro país y para nuestro futuro. Un tremendo error que pagaremos muy caro en forma de atraso, de empobrecimiento intelectual y técnico. Aunque todavía no lo sepamos.

06/10/2011

Y tu, ¿Que vas a hacer con tu camino?

20/05/2011

levántate!

"Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer. Tu eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados”. 


Pablo Neruda